Entre encajes y pecados

El leve hilo de la imaginación junto al amor, las caricias y la ternura, te llevara al maravilloso mundo de los sentimientos al desnudo. No debe faltar esa poesía erótica y sensual, ese mar de fuego excitante, que nos llama a nadar entre cuerpos, manos calidas pasiones, y deseos ¿Quién no ha soñado con ser amado y seducido como en esas estrofas? Comparte conmigo este viaje a ese lugar tan intimo y exclusivo que solo tu imaginación puede concebir .

Vive en cada una de mis narraciones esas historias que te gustaría protagonizar, y se ,en esta reunión privada ,el invitado de honor.





11 de octubre de 2012

Hombres


Detrás de un gran hombre hay una gran mujer.
Detrás de una gran mujer seguramente hay varios hombres...

Siempre he hablado con mis amigas y con el resto de mujeres sobre ese ser que en ocasiones nos da tantos quebraderos de cabeza y que a día de hoy, a pesar de todo, de los muchos libros y de las muchas explicaciones, sigue sorprendiendonos y no le encontramos una explicación: Los Hombres.

Ser el sueño erótico de muchos de ellos hace que tengas que estar siempre a la altura. En el fondo, es un trabajo de alto riesgo. Porque llega el momento en el que esperan tanto de tí, que no sabes qué disfraz ponerte, porque reconozcámoslo, al final no eres tú, son ellos los que hacen que tu seas como eres.

Subida a mis altos tacones siempre veo las cosas desde otra perspectiva, y no sólo en cuanto a altura se refiere.
Te das cuenta de que los hombres que aparentan ser más poderosos, los que tienen mayores responsabilidades, en el fondo, tienen las mismas inseguridades, las mísmas máscaras y las mismas necesidades que cualquier otro, solo que intentan camuflarlo bajo esa personalidad fria y distante, impasiva, de un alma que poco quiere saber del resto del mundo y que está hecho de acero, como si no tuviera sentimientos. Pero nada más lejos de la realidad. Con el tiempo aprendes que bajo esa coraza, las noches son iguales para todos, los problemas parecen bajar del techo y volar sobre tu cabeza, la almohada es la única compañera fiel a la que le puedes contar tus problemas sin miedo a una traición y en el amor.... en el amor del que todos huyen y lo camuflan bajo encuentros sexuales furtivos, del que no quieren sentir, del que solo quieren olvidar.
O los que beben esperando que todo vuelva a ser como antes, o al menos, por un instante, los problemas desaparezcan, como por arte de magia.
También están los que tienen miedo, a que en algún momento descubran su debilidad y queden al descubierto que son personas como otras cualquiera.

Pero últimamente he descubierto que existe un tipo de hombre diferente, el que va a por todas, el que no se le resiste nada ni nadie. El que a pesar de los tropiezos, de los devenires de la vida, siguen impasibles su camino, aprovechando cada mordisco que le da la vida. Y entonces descubres que son más atractivos, que esa personalidad te atrae y te seduce. Las mujeres queremos guerreros capaces de luchar por conseguirnos, no príncipes que quieran rescatarnos, porque no necesitamos a nadie que nos saque de aquí. Queremos hombres que nos quiten cada botón de la camisa con tanta delicadeza que deseemos impacientes que lleguen al último. Queremos que nos quiten el carmín de los labios en un apasionado beso. Queremos que hagan que cada poro de nuestra piel susurre su nombre. Queremos que nos abracen tan fuerte que nos dejen sin aliento. Queremos al "hombre", al de verdad. Al que va a por todas, el que ya parece una especie en extinción. El que no se conforma sólo con que yo sea la fantasía erótica de sus sueños, sino que vive con la auténtica T cada día. Y ese, que a pesar de todo, deja la coraza sobre la silla antes de meterse en la cama conmigo, porque sabe que los dos somos más fuertes juntos que por separado.

Me han dicho muchos hombres cosas que me suben el ego. Pero todavía estoy esperando al hombre que me quite los tacones. Hombres... Quien espera demasiado, corre el riesgo, de que llegue el momento que no tenga nada que esperar.

3 comentarios:

Alfred dijo...

jamás leí en tan pocas líneas tanta sinceridad junta, sin hipocresías ni tabúes, y estoy seguro que encontrarás a ese guerrero que te hará temblar. El tema de porqué el hombre moderno a perdido parte de su hombría y porque la mujer ha perdido su femineidad en un mundo que exige más de ella y le devuelve tan poco, es saco aparte pero ciertamente, la modernidad nos ha separdo de nuestros instintos básicos y a utilizado esta necesidad capitalizando en productos para fingir una compañia vacía, y llenar los sentidos de sensaciones. Mucho sexo, libertinaje, prono fetiches y depravaciones y que tan poco amor y que tantas soledades recorren las grandes ciudades. Me gusta tu forma de pensar, y más me gustaría encontrarte por casualidad y charlar un buen rato, como aquellos que se conocen de hace siglos y rien y lloran de sus alegrias y tristezas. Si eres de carne y hueso y no una imaginación mía, lo que está detrás de esas palabras, pues un besazo bien dado te mando desde este escritorio sagrado.

Lorenzo dijo...

Que buen relato,que interesante propuesta...

Anónimo dijo...


Alberto Somoza
Precioso, atemporal, para siempre... esas palabras a todos nos asaltan más de una vez...
un beso ;)