Entre encajes y pecados

El leve hilo de la imaginación junto al amor, las caricias y la ternura, te llevara al maravilloso mundo de los sentimientos al desnudo. No debe faltar esa poesía erótica y sensual, ese mar de fuego excitante, que nos llama a nadar entre cuerpos, manos calidas pasiones, y deseos ¿Quién no ha soñado con ser amado y seducido como en esas estrofas? Comparte conmigo este viaje a ese lugar tan intimo y exclusivo que solo tu imaginación puede concebir .

Vive en cada una de mis narraciones esas historias que te gustaría protagonizar, y se ,en esta reunión privada ,el invitado de honor.





22 de enero de 2008

La vida es un juego de alquimia


Me apresuré a deslizarme por la acera a su encuentro con paso firme y repetitivo, haciendo resonar mis tacones a lo ancho y largo de la avenida casi con la precisión de un reloj suizo. Como una mano invisible que tortura con ahínco, el segundero de ese instante me empujaba irremediablemente hacia Él.

Sin embargo, esta vez no sería para permitir que me estrechara entre sus brazos, como tantas otras veces lo hiciera, sino para huir de ellos para siempre. Con el dolor del desengaño y el alivio de la partida, llegué hasta él y comencé a hablarle antes siquiera de permitir que se diera la vuelta y me mirara.

"La vida es un juego de alquimia. Unas veces la unión de dos elementos diferentes da con un nuevo y más valioso elemento. Otras, sin embargo, da con la corrupción de ambos" sentencié, mientras se giraba lentamente y clavaba en mis ojos una rancia expresión entre el desprecio y la absoluta incomprensión.

"Qué sorpresa, nena", dijo con una voz no menos rancia.

"En cuanto me de la vuelta, serás solo un rasguño en mi línea del tiempo, una noche fría más que olvidar, una columna de vapor emergiendo de cualquier alcantarilla. Serás un simple recuerdo que se desmaterializará hasta caer en el más rotundo olvido".

Sin permitir que dijera una sola palabra, levanté mi mano izquierda. Inexplicablemente, cuando me giré había allí un taxi con la puerta abierta. Una mano emergió de la oscuridad y me arastró al interior del habitáculo. Él, inmóvil en la acera, mantenía clavada en mi una mirada desencajada y aterradora, que comenzó a desaparecer por el rabillo de mi ojo tan pronto como el taxi se puso en marcha. En ese momento, una voz cálida y varonil emergió del asiento contiguo. Tenía un marcado acento irlandés.

"I hope you are fine, baby"
"Si.. estoy bien, gracias. Pero necesito tomar una copa"
"A la séptima esquina con la cincuenta, por favor", dijo la voz anónima con su marcado acento irlandés.
El tiempo pasa, y siempre lo hace con la misma cadencia y en la misma dirección. Es inútil intentar esconderse en cualquiera de los puntos cardinales cuando, por mucho que lo intente, no encuentro una explicación plausible al hecho de haber llegado a tal punto de enreversamiento tanto geográfico como físico. "Ni falta que hace", me dije.
El aire era templado, y alborotabla mi cabello al tiempo que me envolvía en una agradable sensación de libertad. Nada como conducir un descapotable sin rumbo aparente, deslizándome justo entre el cielo y el suelo por las cordilleras cercanas a la ciudad de Paris, dejando que la noche me envolviera en un intento de anonimato.
Era una noche de esas en las que se te escapan por millares las estrellas en el cielo. Me detuve en el arcén y apagué el motor y las luces, dejando que la única luz encendida fuera la de mi cigarrillo, que se intensificaba a pocos centímetros de mis labios, y contemplé la inmensidad del cielo estrellado. Era extraño. Era como si, después de tanto tiempo, el tiempo no hubiera pasado. O como si el tiempo, en su juego cíclico infinito, me hubiera transportado a un instante anterior solo por un momento.
Tras llegar a la conclusión de que nuestros acercamientos o distanciamientos no son más que parte de ese juego al que, antaño, fuimos condenados, conduje de vuelta a toda velocidad mientras Frank Sinatra me susurraba en el oído y la noche, amalgamada con sus reprochables intenciones de antaño, me perseguía a pocos metros por la espalda
Lady Diabla

2 comentarios:

Anónimo dijo...

el aliento caliente de tu amante roz?ndote la piel...sea en la cocina, en la cama o susurr?ndote placeres en el metro...la vida se aferra a ese aliento...disfr?talo cuanto puedas.

un placer.

Anónimo dijo...

todo un descubrimiento y una puerta abierta a la imaginación,lo mejor del hombre la imaginacion que seria de nosotros sin ella nos veremos en sueños