A penas recuerdo el último beso.
Nunca crees que el último será el último.
Siempre crees que habrá más...
Cuando te pasas la mayor parte de tu tiempo tras un objetivo, cuando piensas que lo que tanto has ansiado y querido, tan sólo es un castillo de naipes que se derrumba al primer viento de primavera, te das cuenta de que los momentos que han pasado delante de tus ojos, la vida que has vivido, no va a volver nunca.
Anoche volví a soñar contigo. Estábamos los dos solos, en medio de la nada, a oscuras. Estábamos frente a frente. No nos decíamos nada, simplemente nos mirábamos con unos ojos encendidos y nos dejábamos llevar, como siempre hacemos en sueños. Te agarraba con fuerza, para que no te hundieras, para que no te fueras nunca, te besaba con ansias, para que no me olvidaras nunca. Cerraba los ojos y sabía que eras mi más fuerte obsesión. Casi 5 años y nada ha cambiado. Sigo siendo la misma que tiembla al pensarle, a la que el corazón se le acelera. Y sin embargo, somos dos completos desconocidos.
Anoche sentí más fuerza. Sentí que me querías llevar lejos de aquí, que me decias la verdad, que nos descubrían, que todo dejaba de ser lo mismo y que nada tenía sentido. Sabíamos que debíamos terminar, pero yo no te dejaba marchar. No ahora, que me siento más fuerte, que me siento mejor. Y no, no ahora que me siento sola sin tu presencia. Echo de menos tu cuerpo, tus palabras susurrantes al oído, tus aventuras caprichosas de macisista arrepentido. Porque se que cuando abra los ojos, te habrás ido, y todo dejará de ser lo que era.
Necesito la mitad del tiempo que he salido con él para olvidarle. Pero me niego. Hay dos historias y una es la mía. Y es la que quiero vivir. Las locuras nos impulsan y los sentimientos nos guían.
Prometo que un dia contare aqui toda la historia.
Maria.



1 comentario:
Una ruptura siempre duele pero hay veces que el reencuentro o mejor dicho la reconciliacion es un poderoso afrodisiaco.
Precioso tu post
Alfredo
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