
Retirando las sabanas y dejando al descubierto mi cuerpo, un cuerpo flácido ante el descanso del sueño. Observabas, percibías atento la reacción que te ofrecía éste, como la piel cambiaba de textura y como los pezones se endurecían mientras sentían como los observabas paseando tu mirada por ellos, porque allí tú estabas…
Me besabas, la humedad de tu boca la unías al deseo de la mía, seductoras, juguetonas y traviesas nuestras lenguas se enredaban y nuestras salivas se fusionaban en una sola, porque allí estabas….
Caliente y húmedo tu aliento recorría mi cuerpo seduciéndome y turbándome mientras degustabas ansioso los turgentes pezones y tu aliento traspasaba mi piel dejándola marcada y sellada por el deseo compartido conforme te ibas moviendo por ella, hasta llegar a mis bragas, porque allí tú estabas…
Tu nariz pegada a ellas aspiraba e inhalaba absorbiendo mi deseo, tomabas y bebías los jugos de la pasión mientras tu lengua relamía arriba y abajo, abajo y arriba la fuente de placer que emanaba de mi sexo, de mis entrañas, mis mas intimas esencias y en viril tú miembro se transformaba, porque allí, tu estabas…
Ni pasado, ni futuro todo lo dejamos en el cajón al olvido, y fuiste tu y fui yo, solos, a solas, en nuestro mundo, nuestro momento, el momento que llevábamos dentro y vivimos el presente porque allí estabas….
Sinuoso, carnoso, opulento, hinchado, rígido, erguido tu miembro me penetraba, me penetrabas dulce, suave, tierno, complaciente, delicado, muy delicado... exquisito, sabroso, rico, grato, placentero ... y me hacías el amor y me amabas, me amabas incesantemente, movimientos rítmicos, acompasados, lentos, moderados, uniformes y seguías, seguías amándome porque allí tu estabas ....
Y estalló, estallaste y estallé y llegamos al éxtasis y ardía, mis entrañas ardían cuando la viscosidad de tu deseo convertido en semen las inundó, rendido al momento caíste exhausto a mi lado, olor a deseo, gotas de sudor, miradas, me mirabas, esa mirada, profunda, penetrante, intensa, autentica y me desperté, y desperté porque allí estabas...
Tú estabas allí.
Me besabas, la humedad de tu boca la unías al deseo de la mía, seductoras, juguetonas y traviesas nuestras lenguas se enredaban y nuestras salivas se fusionaban en una sola, porque allí estabas….
Caliente y húmedo tu aliento recorría mi cuerpo seduciéndome y turbándome mientras degustabas ansioso los turgentes pezones y tu aliento traspasaba mi piel dejándola marcada y sellada por el deseo compartido conforme te ibas moviendo por ella, hasta llegar a mis bragas, porque allí tú estabas…
Tu nariz pegada a ellas aspiraba e inhalaba absorbiendo mi deseo, tomabas y bebías los jugos de la pasión mientras tu lengua relamía arriba y abajo, abajo y arriba la fuente de placer que emanaba de mi sexo, de mis entrañas, mis mas intimas esencias y en viril tú miembro se transformaba, porque allí, tu estabas…
Ni pasado, ni futuro todo lo dejamos en el cajón al olvido, y fuiste tu y fui yo, solos, a solas, en nuestro mundo, nuestro momento, el momento que llevábamos dentro y vivimos el presente porque allí estabas….
Sinuoso, carnoso, opulento, hinchado, rígido, erguido tu miembro me penetraba, me penetrabas dulce, suave, tierno, complaciente, delicado, muy delicado... exquisito, sabroso, rico, grato, placentero ... y me hacías el amor y me amabas, me amabas incesantemente, movimientos rítmicos, acompasados, lentos, moderados, uniformes y seguías, seguías amándome porque allí tu estabas ....
Y estalló, estallaste y estallé y llegamos al éxtasis y ardía, mis entrañas ardían cuando la viscosidad de tu deseo convertido en semen las inundó, rendido al momento caíste exhausto a mi lado, olor a deseo, gotas de sudor, miradas, me mirabas, esa mirada, profunda, penetrante, intensa, autentica y me desperté, y desperté porque allí estabas...
Tú estabas allí.
Lady Diabla


No hay comentarios:
Publicar un comentario